Mon. Apr 22nd, 2024

Pero, curiosamente, en lugar de intentar una adaptación más directa, la creadora Harriet Warner convierte a los personajes centrales del libro en una precuela aburrida y laboriosa que al mismo tiempo imita el atractivo camp de la película de 1988 y al mismo tiempo la amplía en una historia adusta de destino y conspiración.

Donde Close interpretó a la intrigante Marquise de Merteuil en la toma de Frears de 1988, aquí tenemos a Alice Englert como la joven Camille. En lugar de un miembro de la nobleza de toda la vida, la versión del personaje de Warner la posiciona como una trabajadora sexual empobrecida que tiene la suerte de entrar en la estafa de salto de clase de su vida. Verá, su amante, el libertino Valmont (Nicholas Denton, malhumorado y malhumorado), ha estado durmiendo con mujeres ricas casadas en todo París, guardando baratijas y cartas para mantenerlas tranquilas y asegurar su posición. Una de estas marcas es la actual Marquesa de Merteuil (una increíble y astuta Lesley Manville), quien ve algo en la joven después de que Camille la confronta. Tal vez sea su valor, tal vez sea el potencial para continuar con su propio legado. Pero antes de que Camille se dé cuenta, la señora actual la ha tomado como su pupila improbable, y la niña sale de la pobreza y asciende a los escalones más altos de la cultura francesa.

A partir de aquí, “Liaisons” adquiere una naturaleza más o menos episódica, mientras Camille navega por este nuevo mundo al que ha sido empujada, con el hoi polloi de la alta sociedad parisina dando vueltas a su alrededor como buitres, preguntándose cómo llegó aquí esta joven tan repentinamente. Por suerte para ella, es tan ingeniosa en la juventud como lo será en la mediana edad, y el programa ocasionalmente se deleita en demostrar esas artimañas mientras se defiende de una amenaza tras otra a su posición.

A veces, pero no siempre, esto implica cruzar caminos con Valmont, los dos dando vueltas uno alrededor del otro, sirviendo como enemigos mortales y aliados reacios dependiendo de la aventura que los enfrente en ese episodio. Los momentos más efectivos del programa provienen de esta unión, debido en gran parte a la chisporroteante química de Englert y Denton. Ya sea disparándose el uno al otro o arrancándose la ropa, es un espectáculo bienvenido.

El espectáculo que los rodea, por desgracia, oscila entre enrevesado y aburrido como agua de fregar. Si bien el primer episodio se ve animado por la presencia gélida y hastiada de Manville, que ofrece un atisbo de los intrigantes ictéricos por los que se conoce la historia original, hay una notable falta de impulso en el resto de la temporada. Los personajes que rodean a nuestros protagonistas se sienten como vagas volutas de insinuación en lugar de seres humanos, un mar de chismosos (en su mayoría blancos) y franceses altivos cuyas diversas conexiones necesitarían un diagrama para seguir. De vez en cuando es divertido ver a Camille superar a estas figuras de la sociedad hasta que te das cuenta de que no recuerdas a quién ha golpeado o por qué.

By Sandra Winters

Writer | Author | Wordsmith Passionate about crafting stories that captivate and inspire. Published author of [Book Title]. Dedicated to exploring the depths of human emotions and experiences through the power of words. Join me on this literary journey as we delve into the realms of imagination and uncover the beauty of storytelling.